Comunicación y lenguaje

La comunicación es una actividad de conexión entre dos o más entidades en la que ocurre un intercambio de información, bien verbal o no verbal, o bien incluso química, electromagnética u de otra energía (según el campo científico). Para que ocurra, es necesaria la existencia de un emisor que codifica y transmite información en forma de un mensaje dentro de un canal, y un receptor que es capaz de descodificarlo. Debido a que el receptor no tiene que estar presente en el mismo momento de la comunicación, puede darse una gran distancia en el tiempo y espacio. Otros elementos que influyen en la comunicación son la situación contextual, el marco de referencias (el uso de referencias a elementos fuera del momento de la comunicación) y el ruido (las señales que interfieren y dificultan la comunicación).

Comunicación no verbal

La comunicación no verbal consiste en la transmisión de señales mayoritariamente visuales que acompañan o reemplazan la comunicación verbal, y que compone aproximadamente dos tercios de toda la comunicación (Hogan & Stubbs, 2003). Así por ejemplo, la comunicación con los recién nacidos consiste de comunicación no verbal, al igual como la comunicación entre animales. Es necesario destacar que la comunicación no verbal y su interpretación dependen mucho de la cultura y de la percepción individual, ya que existen pocas conductas universales que signifiquen lo mismo en todos los lugares y ámbitos.

– La primera impresión se realiza a partir de unos 100ms de haber percibido un ser o una situación y permite un juicio rápido y duradero que influye en la percepción de la comunicación y las conductas posteriores (Willis & Todorov, 2006). Se basa en la interpretación por la propia experiencia y los prejuicios, y de otros componentes no verbales como la postura, los gestos, la vestimenta, el contacto visual, etc., y puede dar información sobre la personalidad (Naumann, Vazire, Rentfrow & Gosling, 2009), el estatus económico o social , la orientación sexual (Ding & Rule, 2012), la dominancia o fiabilidad. Asimismo, hay ciertas características que se le atribuyen a las personas por su apariencia físicas, así por ejemplo, personas consideradas atractivas también son consideradas buenas (Naumann et al., 2009) y mujeres sin maquillaje son consideradas más morales mientras que mujeres con maquille parecen más atractivas (Workman & Johnson, 1991). Las áreas neurológicas que participan en la primera percepción intencional son las áreas dorsomediales del córtex prefrontal (Gilron & Gutchess, 2012) y la amígdala en la primera impresión basada en emociones (Iidaka, Harada & Sadato, 2011).

– La vestimenta se emplea para mostrar cultura, estado de ánimo, confianza, creencias, poder y otros factores, o simplemente para proyectar influir en la percepción por los otros. La motivación sexual y los niveles de hormonas sexuales pueden correlacionar con aspectos de la vestimenta, como la cantidad de piel que se enseña (Grammer, Renninger & Fischer, 2004).

– El contacto visual por la mirada (directo a los ojos o al otro cuando no está mirando) muestra el interés de una persona por otra, la autoconfianza y se ha descrito como una muestra de intimidad. Por otro lado también se ha investigado la posibilidad de que se pueda usar la vista como herramienta de credibilidad. Así, Mann, Vrij, Leal, Granhag, Warmelink & Forester (2012) mostraron que, al contrario de la creencia popular de que los mentirosos evitan el contacto visual, muchos mentirosos buscaban la mirada del otro para aumentar su credibilidad.

– La postura ofrece información sobre las emociones, la relajación/tensión del cuerpo y la apertura de la persona. Una postura cerrada con brazos y/o piernas cruzadas, y manos ocultas es una señal de protección del cuerpo y de sus partes más sensibles, y transmite una actitud defensiva, desinterés, aversión u hostilidad. Sin embargo, una postura abierta y relajada con las manos visibles evoca percepciones y emociones positivas (Rossberg-Gempton, & Poole, 1993). Otros factores de la postura son la inclinación del cuerpo de acercamiento o alejamiento, su orientación (si de cara o mostrando la espalda) y la imitación de las posturas del otro como muestra de simpatía.

– La proxémica hace referencia a la cercanía o lejanía (proximidad) de una persona a otra durante la comunicación. Es otro indicio acerca de la intimidad y de la posición interna acerca el otro. Una mayor confianza y conexión se expresa por una mayor cercanía, como en el caso de parejas, familiares y amigos, lo que permite otras expresiones de intimidad y afecto como el tacto o el contacto visual. Desconfianza y precaución se transmiten por lejanía, lo que, al menos en animales, facilita la huida. También se ha estudiado la distancia media (dependiente de la cultura) que se adopta en la comunicación neutral en un entorno social, mostrándose que la proximidad física (el cara a cara) mejora la transmisión de cultura y las normas organizacionales, así como la autoridad (Levitt & March, 1988).

– Los gestos pueden reemplazar o modelar la comunicación verbal. Existen en forma de movimientos de las manos, los brazos, el cuerpo, la cabeza, los ojos y de expresiones faciales como los que surgen por las reacciones emocionales primarias (ver entrada del blog “Emoción”). Diversos gestos se pueden usar como símbolos que sirven de reemplazado del lenguaje oral como saludar con la mano, el signo de paz o incluso el lenguaje de signos para sordos. Otros gestos concuerdan con la comunicación verbal, la refuerzan, la frenan o la contradicen. Como suele ser más fácil mentir hablando, se presta especial atención en los gestos para detectar mentiras. Aún así la interpretación de los gestos depende mucho de la cultura y de las reglas sociales acerca de la exhibición de las emociones.

– La háptica estudia la comunicación no verbal mediante el tacto. Además de dar información sensorial acerca del entorno (ver apartado de Tacto en la entrada del blog “Sensación y percepción”), el tacto es una forma de comunicación directa muy importante en los seres vivos. Se ha observado como diversas especies de monos construyen su grupo o sociedad a partir del despiojo de los compañeros o incluso desde los abrazos. En general el tacto muestra información de las emociones (Hertenstein, Keltner, App, Bulleit & Jaskolka, 2006), la intimidad, cortesía, amistad o calidez, familiaridad, sexualidad o de aversión y violencia (en el caso de golpes y actos parecidos) y puede generar respuestas directas positivas (de aprecio, soporte, inclusión, etc.) o negativas.

– La paralingüística investiga las modulaciones de la expresión del lenguaje (oral, escrito y simbólico) como el tono de voz, la prosodia, la entonación o intensidad, el volumen, la  velocidad, etc. ya que pueden modificar el significado y la transmisión emocional, como por ejemplo en palabras homófonas en las que una tiene un componente emocional en su pronunciación (Nygaard & Lunders, 2002). Otras expresiones paralingüisticas son los jadeos ante sorpresa o disgusto, o los suspiros por emociones negativas o positivas.

– La cronémica se dirige al uso y al significado del tiempo en la comunicación no verbal en forma de cómo se percibe, organiza, valora o reacciona ante el tiempo y sus franjas. Puede afectar al estilo de vida, la planificación diaria, la velocidad de la comunicación, los movimientos o la propensión a escuchar. Se diferencia entre culturas monocrónicas (que valoran la realización de las tareas de manera serial y puntual) y culturas policrónicas (centradas en las relaciones y en la realización de varias tareas a la vez, con menos organización). Además, se estudia la orientación temporal (pasado, presente, futuro…) y como ésta influye en la comunicación, las metas, la política y la organización del tiempo, por ejemplo en el trabajo. Ejemplos de la cronémica son la variación en velocidad de caminar según los lugares (Tokio vs. Madrid) o que un jefe pueda interrumpir el ritmo de trabajo para dar una conferencia, mientras que un empleado tiene que pedir una cita con antelación.

– La semiótica, que abarca varios de los campos anteriores (como los gestos), describe y estudia señales, signos y símbolos que se usan en la comunicación haciendo referencia a algo (por ejemplo, un objeto) y que pueden contener un significado (a menudo no verbal) y un uso. Así por ejemplo, los colores de los grifos del agua indican si son de frío o calor, las señales de tráfico regulan el tráfico, las fórmulas matemáticas transmiten información lógica y las letras son los signos lingüísticos del lenguaje escrito.

– La prosodia, estrechamente ligada a la comunicación verbal, transmite significado no verbal en el lenguaje oral. Consiste en el acento y la entonación de las palabras y de los enunciados (como por ejemplo al diferenciar preguntas de afirmaciones o focalizar más una parte de un enunciado para darle más importancia), las pausas y la transmisión de emociones según el tono, la intensidad y la frecuencia (habla rápida y nerviosa versus habla alta e irritada).

Comunicación verbal

El lenguaje humano es un conjunto de signos, símbolos y/o sonidos que, en su combinación (según ciertas reglas), puede transmitir intenciones, ideas, percepciones, órdenes, emociones, sentimientos, pensamientos, experiencia, conocimiento, etc. entre las personas. Es, por tanto, un elemento clave en la formación y el funcionamiento de la sociedad y la convivencia, y su desarrollo supuso tal impacto en la evolución del ser humano que gran parte de la corteza cerebral está diseñada para percibir y producirlo. Esto se debe al cambio genético de los órganos fonadores (traquea, la boca, etc.) y de la audición, y al desarrollo de las áreas de Broca, Wernicke y de los circuitos neurológicos conectores entre ambos que nos predisponen a adquirir y desarrollar el lenguaje (no sólo se aprende, se desarrolla a partir de una base neuronal). Aunque exista el uso de lenguaje entre muchos tipos de seres vivos, ninguno posee tanta complejidad como el lenguaje del ser humano. Así, Jean Aitchinson (1992) describe diez características principales: La arbietrariedad (la relación entre un significante, como una palabra, y su significado es azarosa y podría ser otra, como se ve en los diferentes nombres de una cosa en las diferentes lenguas), la semanticidad (la relación anterior es efectiva y un significante puede tener una gran precisión de significado), el uso de sonidos articulados (más allá de muchos animales que usan sonidos específicos para un significado, en los humanos existe una combinación de sonidos que permite mucha libertad para formar significantes), la doble articulación (los sonidos articulados, por ejemplo en una palabra, se pueden combinar para formar enunciados y frases, lo que aumenta más aún la posibilidad de transmitir información), el desplazamiento (es posible expresar algo que no está presente en ese momento), la transmisión cultural (el lenguaje y los dialectos se aprenden por la cultura y la interacción social), el uso espontáneo (no se requiere de un estímulo desencadenante, se puede empezar o usar el lenguaje a voluntad), el intercambio de papeles (los comunicantes pueden cambiar el papel de emisor a receptor y viceversa, formándose una conversación), la productividad (se puede construir una infinidad de mensajes) y la dependencia de estructura en los enunciados (importan tanto las relaciones entre las palabras, como el sujeto y predicado, como sus significados por aislados).

– El nivel fonético-fonémico-grafémico: El lenguaje oral se basa en la producción y percepción de pequeñas unidades de sonido (llamados fonos, como al decir /a/) que pueden pronunciarse de una infinidad de maneras diferentes (no se pronuncia igual la /s/ en /mesa/ que en /silla/). A estas formas de pronunciar un sonido se hace referencia con alófonos y el estudio de las características físicas de alófonos y fonos se realiza mediante la fonética. Por otro lado, también se puede categorizar a los sonidos del habla de manera teórica mediante fonemas para facilitar su estudio y descripción. Así por ejemplo, los sonidos que articulamos al decir /mesa/ corresponden con los fonemas /m/ /e/ /s/ /a/. Sin embargo, es importante señalar que los fonemas no son lo mismo que los grafemas. Mientras que los fonemas describen las cualidades de los sonidos de las vocales, las consonantes (si son labiales, labiodentales, faringales, etc.) y de su producción (si son oclusivas, fricativas, etc.), los grafemas son las letras, los signos de puntuación y los acentos del lenguaje escrito. Cuando dos o más fonemas o grafemas se unen se forman las sílabas (por ejemplo /an/), que, aunque no poseen significado propio, facilitan o inhiben la percepción del significado de las sílabras o de las palabras que les siguen.

– El nivel morfológico-sintáctico: Cuando la unión de fonemas o grafemas da lugar a unidades que ya poseen un significado por sí mismo, sin llegar a ser palabras, se habla de morfemas (por ejemplo, /anti/) que pueden ser flexivos (con funciones sintácticas como indicar el género o número de una palabra, o la flexión de un verbo) o derivativos (cuando añaden significado, como -illa en cucharilla). La unión de morfemas produce palabras, que pueden representarse y entenderse de manera independiente (/antiguo/). Se diferencia entre palabras de contenido (sustantivos, verbos, adjetivos, etc.) y palabras de función (preposiciones, conjunciones, etc.). La sintaxis estudia cómo se combinan las palabras en sintagmas y enunciados para dar lugar a significados más complejos. Así, un artículo y un sustantivo pueden dar lugar a un sintagma nominal que puede funcionar como un sujeto de un enunciados (el coche…), mientras que un verbo seguido de un adjetivo puede constituir un sintagma verbal y, finalmente, un predicado (…es antiguo) -> El coche es antiguo. Esta capacidad de organizar el lenguaje en una estructura es, en gran medida, innata.

– El nivel léxico-semántico: Analiza, delimita y define el significado de señales-símbolos, morfemas, palabras y estructuras sintácticas. Ejemplos son, la división entre lexemas (raíces de palabras), y pre- y sufijos, y el consecuente cambio del significado de la palabra, o el cambio del significado de palabras según los complementos que poseen en un enunciado (o el cambio en un enunciado de un texto, etc.).

Producción  Tema 3.1

Conceptualización (21) – Intención, Preverbal.

Formulación (22) – Codificación

Articulación (23)

Factores que influyen en la decision (motivacion, intencion), en la representacion (pensamiento, memoria), en la seleccion (pragmatica, atencion). Influencia interlocutor, contexto, retroalimentacion.

Errores no contextuales (sustituciones, fusiones, omisiones, adiciones).

Errores contextuales (anticipaciones, perseveraciones, intercambios, desplazamientos).

Percepción y comprensión Tema 3.2

Oral (propiedades – 13-30). Vocales, consonantes.

Lectura y Discurso (cohesion, coherencia, estructura…)

El mamífero articulado: introducción a la psicolingüística Jean Aitchison ALIANZA EDITORIAL, 1992 ISBN 9788420677071

Ding, Jonathan Y. C.; Rule, Nicholas O. (12 January 2012). “Gay, Straight, or Somewhere in Between: Accuracy and Bias in the Perception of Bisexual Faces”. Journal of Nonverbal Behavior 36 (2): 165–176. doi:10.1007/s10919-011-0129-y.

Gilron, R.; Gutchess, A. H. (2012). “Remembering first impressions: Effects of intentionality and diagnosticity on subsequent memory”. Cognitive, Affective & Behavioral Neuroscience 12 (1): 85–98. doi:10.3758/s13415-011-0074-6.

Grammer, Karl; Renninger, LeeAnn; Fischer, Bettina (February 2004). “Disco Clothing, Female Sexual Motivation, and Relationship Status: Is She Dressed to Impress?”. The Journal of Sex Research 41 (1): 66–74.doi:10.1080/00224490409552214. PMID 15216425.

Hertenstein, M. J., Keltner, D., App, B. Bulleit, B. & Jaskolka, A. (2006). Touch communicates distinct emotions. Emotion, 6, 528-533.

Hogan, K. & Stubbs, R. (2003). Can’t get Through 8 Barriers to Communication. Grenta, LA: Pelican Publishing Company.

Iidaka, T.; Harada, T.; Sadato, N. (2011). “Forming a negative impression of another person correlates with activation in medial prefrontal cortex and amygdala”. Social Cognitive and Affective Neurosciene 6 (4): 516–525.

Levitt, B; J.G. March (1988). “Organizational Learning”. Annual Review of Sociology 14: 319–340. doi:10.1146/annurev.soc.14.1.319.

Mann, Samantha; Aldert Vrij; Sharon Leal; Par Granhag; Lara Warmelink; Dave Forester (5 May 2012). “Windows to the Soul? Delierate Eye Contact as a Cue to Deceit”.Journal of Nonverbal Behavior 36 (3). doi:10.1007/s10919-012-0132-y.

Naumann, L. P.; Vazire, S.; Rentfrow, P. J.; Gosling, S. D. (17 September 2009). “Personality Judgments Based on Physical Appearance”. Personality and Social Psychology Bulletin 35 (12): 1661–1671.doi:10.1177/0146167209346309.

Nygaard, L.C., Lunders, E.R. (2002). Resolution of lexical ambiguity by emotional tone of voice.Memory & Cognition, 30(4), 583-593

Rossberg-Gempton, Irene; Gary Poole (1993). “The effect of open and closed posture on pleasant and unpleasant emotions”. The Arts in Psycotherapy 20: 75–82. doi:10.1016/0197-4556(93)90034-Y.

Willis, J., & Todorov, A. (2006). First impressions: Making up your mind after 100 ms exposure to a face. Psychological Science, 17(1), 592-598.

Workman, J. E.; Johnson, K. K. P. (1 September 1991). “The Role of Cosmetics in Impression Formation”. Clothing and Textiles Research Journal 10 (1): 63–67.doi:10.1177/0887302X9101000109.

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