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Este blog es un resumen de la psicología básica de la corriente cognitiva-conductual que compone la carrera universitaria de Psicología en la Universidad de La Laguna, con algunas extensiones mediante estudios actuales y entradas de Wikipedia en español, alemán e inglés.

Varios tópicos aún están por escribirse y se actualizarán con relativa frecuencia.

TobiasCW
Septiembre 2016

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Comunicación y lenguaje

La comunicación es una actividad de conexión entre dos o más entidades en la que ocurre un intercambio de información, bien verbal o no verbal, o bien incluso química, electromagnética u de otra energía (según el campo científico). Para que ocurra, es necesaria la existencia de un emisor que codifica y transmite información en forma de un mensaje dentro de un canal, y un receptor que es capaz de descodificarlo. Debido a que el receptor no tiene que estar presente en el mismo momento de la comunicación, puede darse una gran distancia en el tiempo y espacio. Otros elementos que influyen en la comunicación son la situación contextual, el marco de referencias (el uso de referencias a elementos fuera del momento de la comunicación) y el ruido (las señales que interfieren y dificultan la comunicación).

Comunicación no verbal

La comunicación no verbal consiste en la transmisión de señales mayoritariamente visuales que acompañan o reemplazan la comunicación verbal, y que compone aproximadamente dos tercios de toda la comunicación (Hogan & Stubbs, 2003). Así por ejemplo, la comunicación con los recién nacidos consiste de comunicación no verbal, al igual como la comunicación entre animales. Es necesario destacar que la comunicación no verbal y su interpretación dependen mucho de la cultura y de la percepción individual, ya que existen pocas conductas universales que signifiquen lo mismo en todos los lugares y ámbitos.

– La primera impresión se realiza a partir de unos 100ms de haber percibido un ser o una situación y permite un juicio rápido y duradero que influye en la percepción de la comunicación y las conductas posteriores (Willis & Todorov, 2006). Se basa en la interpretación por la propia experiencia y los prejuicios, y de otros componentes no verbales como la postura, los gestos, la vestimenta, el contacto visual, etc., y puede dar información sobre la personalidad (Naumann, Vazire, Rentfrow & Gosling, 2009), el estatus económico o social , la orientación sexual (Ding & Rule, 2012), la dominancia o fiabilidad. Asimismo, hay ciertas características que se le atribuyen a las personas por su apariencia físicas, así por ejemplo, personas consideradas atractivas también son consideradas buenas (Naumann et al., 2009) y mujeres sin maquillaje son consideradas más morales mientras que mujeres con maquille parecen más atractivas (Workman & Johnson, 1991). Las áreas neurológicas que participan en la primera percepción intencional son las áreas dorsomediales del córtex prefrontal (Gilron & Gutchess, 2012) y la amígdala en la primera impresión basada en emociones (Iidaka, Harada & Sadato, 2011).

– La vestimenta se emplea para mostrar cultura, estado de ánimo, confianza, creencias, poder y otros factores, o simplemente para proyectar influir en la percepción por los otros. La motivación sexual y los niveles de hormonas sexuales pueden correlacionar con aspectos de la vestimenta, como la cantidad de piel que se enseña (Grammer, Renninger & Fischer, 2004).

– El contacto visual por la mirada (directo a los ojos o al otro cuando no está mirando) muestra el interés de una persona por otra, la autoconfianza y se ha descrito como una muestra de intimidad. Por otro lado también se ha investigado la posibilidad de que se pueda usar la vista como herramienta de credibilidad. Así, Mann, Vrij, Leal, Granhag, Warmelink & Forester (2012) mostraron que, al contrario de la creencia popular de que los mentirosos evitan el contacto visual, muchos mentirosos buscaban la mirada del otro para aumentar su credibilidad.

– La postura ofrece información sobre las emociones, la relajación/tensión del cuerpo y la apertura de la persona. Una postura cerrada con brazos y/o piernas cruzadas, y manos ocultas es una señal de protección del cuerpo y de sus partes más sensibles, y transmite una actitud defensiva, desinterés, aversión u hostilidad. Sin embargo, una postura abierta y relajada con las manos visibles evoca percepciones y emociones positivas (Rossberg-Gempton, & Poole, 1993). Otros factores de la postura son la inclinación del cuerpo de acercamiento o alejamiento, su orientación (si de cara o mostrando la espalda) y la imitación de las posturas del otro como muestra de simpatía.

– La proxémica hace referencia a la cercanía o lejanía (proximidad) de una persona a otra durante la comunicación. Es otro indicio acerca de la intimidad y de la posición interna acerca el otro. Una mayor confianza y conexión se expresa por una mayor cercanía, como en el caso de parejas, familiares y amigos, lo que permite otras expresiones de intimidad y afecto como el tacto o el contacto visual. Desconfianza y precaución se transmiten por lejanía, lo que, al menos en animales, facilita la huida. También se ha estudiado la distancia media (dependiente de la cultura) que se adopta en la comunicación neutral en un entorno social, mostrándose que la proximidad física (el cara a cara) mejora la transmisión de cultura y las normas organizacionales, así como la autoridad (Levitt & March, 1988).

– Los gestos pueden reemplazar o modelar la comunicación verbal. Existen en forma de movimientos de las manos, los brazos, el cuerpo, la cabeza, los ojos y de expresiones faciales como los que surgen por las reacciones emocionales primarias (ver entrada del blog “Emoción”). Diversos gestos se pueden usar como símbolos que sirven de reemplazado del lenguaje oral como saludar con la mano, el signo de paz o incluso el lenguaje de signos para sordos. Otros gestos concuerdan con la comunicación verbal, la refuerzan, la frenan o la contradicen. Como suele ser más fácil mentir hablando, se presta especial atención en los gestos para detectar mentiras. Aún así la interpretación de los gestos depende mucho de la cultura y de las reglas sociales acerca de la exhibición de las emociones.

– La háptica estudia la comunicación no verbal mediante el tacto. Además de dar información sensorial acerca del entorno (ver apartado de Tacto en la entrada del blog “Sensación y percepción”), el tacto es una forma de comunicación directa muy importante en los seres vivos. Se ha observado como diversas especies de monos construyen su grupo o sociedad a partir del despiojo de los compañeros o incluso desde los abrazos. En general el tacto muestra información de las emociones (Hertenstein, Keltner, App, Bulleit & Jaskolka, 2006), la intimidad, cortesía, amistad o calidez, familiaridad, sexualidad o de aversión y violencia (en el caso de golpes y actos parecidos) y puede generar respuestas directas positivas (de aprecio, soporte, inclusión, etc.) o negativas.

– La paralingüística investiga las modulaciones de la expresión del lenguaje (oral, escrito y simbólico) como el tono de voz, la prosodia, la entonación o intensidad, el volumen, la  velocidad, etc. ya que pueden modificar el significado y la transmisión emocional, como por ejemplo en palabras homófonas en las que una tiene un componente emocional en su pronunciación (Nygaard & Lunders, 2002). Otras expresiones paralingüisticas son los jadeos ante sorpresa o disgusto, o los suspiros por emociones negativas o positivas.

– La cronémica se dirige al uso y al significado del tiempo en la comunicación no verbal en forma de cómo se percibe, organiza, valora o reacciona ante el tiempo y sus franjas. Puede afectar al estilo de vida, la planificación diaria, la velocidad de la comunicación, los movimientos o la propensión a escuchar. Se diferencia entre culturas monocrónicas (que valoran la realización de las tareas de manera serial y puntual) y culturas policrónicas (centradas en las relaciones y en la realización de varias tareas a la vez, con menos organización). Además, se estudia la orientación temporal (pasado, presente, futuro…) y como ésta influye en la comunicación, las metas, la política y la organización del tiempo, por ejemplo en el trabajo. Ejemplos de la cronémica son la variación en velocidad de caminar según los lugares (Tokio vs. Madrid) o que un jefe pueda interrumpir el ritmo de trabajo para dar una conferencia, mientras que un empleado tiene que pedir una cita con antelación.

– La semiótica, que abarca varios de los campos anteriores (como los gestos), describe y estudia señales, signos y símbolos que se usan en la comunicación haciendo referencia a algo (por ejemplo, un objeto) y que pueden contener un significado (a menudo no verbal) y un uso. Así por ejemplo, los colores de los grifos del agua indican si son de frío o calor, las señales de tráfico regulan el tráfico, las fórmulas matemáticas transmiten información lógica y las letras son los signos lingüísticos del lenguaje escrito.

– La prosodia, estrechamente ligada a la comunicación verbal, transmite significado no verbal en el lenguaje oral. Consiste en el acento y la entonación de las palabras y de los enunciados (como por ejemplo al diferenciar preguntas de afirmaciones o focalizar más una parte de un enunciado para darle más importancia), las pausas y la transmisión de emociones según el tono, la intensidad y la frecuencia (habla rápida y nerviosa versus habla alta e irritada).

Comunicación verbal

El lenguaje humano es un conjunto de signos, símbolos y/o sonidos que, en su combinación (según ciertas reglas), puede transmitir intenciones, ideas, percepciones, órdenes, emociones, sentimientos, pensamientos, experiencia, conocimiento, etc. entre las personas. Es, por tanto, un elemento clave en la formación y el funcionamiento de la sociedad y la convivencia, y su desarrollo supuso tal impacto en la evolución del ser humano que gran parte de la corteza cerebral está diseñada para percibir y producirlo. Esto se debe al cambio genético de los órganos fonadores (traquea, la boca, etc.) y de la audición, y al desarrollo de las áreas de Broca, Wernicke y de los circuitos neurológicos conectores entre ambos que nos predisponen a adquirir y desarrollar el lenguaje (no sólo se aprende, se desarrolla a partir de una base neuronal). Aunque exista el uso de lenguaje entre muchos tipos de seres vivos, ninguno posee tanta complejidad como el lenguaje del ser humano. Así, Jean Aitchinson (1992) describe diez características principales: La arbietrariedad (la relación entre un significante, como una palabra, y su significado es azarosa y podría ser otra, como se ve en los diferentes nombres de una cosa en las diferentes lenguas), la semanticidad (la relación anterior es efectiva y un significante puede tener una gran precisión de significado), el uso de sonidos articulados (más allá de muchos animales que usan sonidos específicos para un significado, en los humanos existe una combinación de sonidos que permite mucha libertad para formar significantes), la doble articulación (los sonidos articulados, por ejemplo en una palabra, se pueden combinar para formar enunciados y frases, lo que aumenta más aún la posibilidad de transmitir información), el desplazamiento (es posible expresar algo que no está presente en ese momento), la transmisión cultural (el lenguaje y los dialectos se aprenden por la cultura y la interacción social), el uso espontáneo (no se requiere de un estímulo desencadenante, se puede empezar o usar el lenguaje a voluntad), el intercambio de papeles (los comunicantes pueden cambiar el papel de emisor a receptor y viceversa, formándose una conversación), la productividad (se puede construir una infinidad de mensajes) y la dependencia de estructura en los enunciados (importan tanto las relaciones entre las palabras, como el sujeto y predicado, como sus significados por aislados).

– El nivel fonético-fonémico-grafémico: El lenguaje oral se basa en la producción y percepción de pequeñas unidades de sonido (llamados fonos, como al decir /a/) que pueden pronunciarse de una infinidad de maneras diferentes (no se pronuncia igual la /s/ en /mesa/ que en /silla/). A estas formas de pronunciar un sonido se hace referencia con alófonos y el estudio de las características físicas de alófonos y fonos se realiza mediante la fonética. Por otro lado, también se puede categorizar a los sonidos del habla de manera teórica mediante fonemas para facilitar su estudio y descripción. Así por ejemplo, los sonidos que articulamos al decir /mesa/ corresponden con los fonemas /m/ /e/ /s/ /a/. Sin embargo, es importante señalar que los fonemas no son lo mismo que los grafemas. Mientras que los fonemas describen las cualidades de los sonidos de las vocales, las consonantes (si son labiales, labiodentales, faringales, etc.) y de su producción (si son oclusivas, fricativas, etc.), los grafemas son las letras, los signos de puntuación y los acentos del lenguaje escrito. Cuando dos o más fonemas o grafemas se unen se forman las sílabas (por ejemplo /an/), que, aunque no poseen significado propio, facilitan o inhiben la percepción del significado de las sílabras o de las palabras que les siguen.

– El nivel morfológico-sintáctico: Cuando la unión de fonemas o grafemas da lugar a unidades que ya poseen un significado por sí mismo, sin llegar a ser palabras, se habla de morfemas (por ejemplo, /anti/) que pueden ser flexivos (con funciones sintácticas como indicar el género o número de una palabra, o la flexión de un verbo) o derivativos (cuando añaden significado, como -illa en cucharilla). La unión de morfemas produce palabras, que pueden representarse y entenderse de manera independiente (/antiguo/). Se diferencia entre palabras de contenido (sustantivos, verbos, adjetivos, etc.) y palabras de función (preposiciones, conjunciones, etc.). La sintaxis estudia cómo se combinan las palabras en sintagmas y enunciados para dar lugar a significados más complejos. Así, un artículo y un sustantivo pueden dar lugar a un sintagma nominal que puede funcionar como un sujeto de un enunciados (el coche…), mientras que un verbo seguido de un adjetivo puede constituir un sintagma verbal y, finalmente, un predicado (…es antiguo) -> El coche es antiguo. Esta capacidad de organizar el lenguaje en una estructura es, en gran medida, innata.

– El nivel léxico-semántico: Analiza, delimita y define el significado de señales-símbolos, morfemas, palabras y estructuras sintácticas. Ejemplos son, la división entre lexemas (raíces de palabras), y pre- y sufijos, y el consecuente cambio del significado de la palabra, o el cambio del significado de palabras según los complementos que poseen en un enunciado (o el cambio en un enunciado de un texto, etc.).

Producción  Tema 3.1

Conceptualización (21) – Intención, Preverbal.

Formulación (22) – Codificación

Articulación (23)

Factores que influyen en la decision (motivacion, intencion), en la representacion (pensamiento, memoria), en la seleccion (pragmatica, atencion). Influencia interlocutor, contexto, retroalimentacion.

Errores no contextuales (sustituciones, fusiones, omisiones, adiciones).

Errores contextuales (anticipaciones, perseveraciones, intercambios, desplazamientos).

Percepción y comprensión Tema 3.2

Oral (propiedades – 13-30). Vocales, consonantes.

Lectura y Discurso (cohesion, coherencia, estructura…)

El mamífero articulado: introducción a la psicolingüística Jean Aitchison ALIANZA EDITORIAL, 1992 ISBN 9788420677071

Ding, Jonathan Y. C.; Rule, Nicholas O. (12 January 2012). “Gay, Straight, or Somewhere in Between: Accuracy and Bias in the Perception of Bisexual Faces”. Journal of Nonverbal Behavior 36 (2): 165–176. doi:10.1007/s10919-011-0129-y.

Gilron, R.; Gutchess, A. H. (2012). “Remembering first impressions: Effects of intentionality and diagnosticity on subsequent memory”. Cognitive, Affective & Behavioral Neuroscience 12 (1): 85–98. doi:10.3758/s13415-011-0074-6.

Grammer, Karl; Renninger, LeeAnn; Fischer, Bettina (February 2004). “Disco Clothing, Female Sexual Motivation, and Relationship Status: Is She Dressed to Impress?”. The Journal of Sex Research 41 (1): 66–74.doi:10.1080/00224490409552214. PMID 15216425.

Hertenstein, M. J., Keltner, D., App, B. Bulleit, B. & Jaskolka, A. (2006). Touch communicates distinct emotions. Emotion, 6, 528-533.

Hogan, K. & Stubbs, R. (2003). Can’t get Through 8 Barriers to Communication. Grenta, LA: Pelican Publishing Company.

Iidaka, T.; Harada, T.; Sadato, N. (2011). “Forming a negative impression of another person correlates with activation in medial prefrontal cortex and amygdala”. Social Cognitive and Affective Neurosciene 6 (4): 516–525.

Levitt, B; J.G. March (1988). “Organizational Learning”. Annual Review of Sociology 14: 319–340. doi:10.1146/annurev.soc.14.1.319.

Mann, Samantha; Aldert Vrij; Sharon Leal; Par Granhag; Lara Warmelink; Dave Forester (5 May 2012). “Windows to the Soul? Delierate Eye Contact as a Cue to Deceit”.Journal of Nonverbal Behavior 36 (3). doi:10.1007/s10919-012-0132-y.

Naumann, L. P.; Vazire, S.; Rentfrow, P. J.; Gosling, S. D. (17 September 2009). “Personality Judgments Based on Physical Appearance”. Personality and Social Psychology Bulletin 35 (12): 1661–1671.doi:10.1177/0146167209346309.

Nygaard, L.C., Lunders, E.R. (2002). Resolution of lexical ambiguity by emotional tone of voice.Memory & Cognition, 30(4), 583-593

Rossberg-Gempton, Irene; Gary Poole (1993). “The effect of open and closed posture on pleasant and unpleasant emotions”. The Arts in Psycotherapy 20: 75–82. doi:10.1016/0197-4556(93)90034-Y.

Willis, J., & Todorov, A. (2006). First impressions: Making up your mind after 100 ms exposure to a face. Psychological Science, 17(1), 592-598.

Workman, J. E.; Johnson, K. K. P. (1 September 1991). “The Role of Cosmetics in Impression Formation”. Clothing and Textiles Research Journal 10 (1): 63–67.doi:10.1177/0887302X9101000109.

Emoción

En la cultura popular se usan muchos términos distintos para describir las vivencias emocionales que nos impactan cada día, lo que puede llevar a cierta confusión a la hora de explicarlas. Por ello, para facilitar la investigación en la psicología, se han destripado las diferentes palabras y sus conceptos, y delimitado sus campos:

– El estado de ánimo es una condición mental prolongada y duradera que contiene un componente emocional y que influye en, y se entrelaza con, los demás componentes cognitivos del individuo, como la eficiencia de la memoria, la atención o la consciencia. Juega un papel importante en la disposición de la motivación y parece funcionar como un estado de preparación en los organismos para la percepción o el procesamiento de ciertos estímulos o de ciertas respuestas (von Uexküll, 1963), y de vivencias de emociones relacionadas. Así por ejemplo, se pueden diferenciar como estados de ánimo el bien o malestar general, ser alegre o contento, optimista, melancólico o asustado. Entre los trastornos del estado de ánimo se encuentran el trastorno afectivo bipolar, las depresiones y las manías.

– Los sentimientos se forman por la percepción e interpretación de las emociones por la cognición (los pensamientos, el recuerdo, etc. en participación con la corteza cerebral). Es decir, son emociones con un significado atribuido. Pueden variar mucho dentro de la persona o entre las situaciones y las personas en general, por lo que se puede decir que es una experiencia muy subjetiva e individual. Un ejemplo son los valores éticos y morales.

– Las emociones son reacciones fisiológicas específicas relativamente cortas y precisas ante la percepción de ciertos estímulos de un evento, de una situación o de pensamientos. Sirven como un mecanismo de adaptación al entorno (como brújula o guía), para la comunicación social, y tienen un impacto inmediato en el cuerpo (por el sistema límbico y el sistema nervioso autónomo), la percepción, consciencia, memoria (influyen en la intensidad del recuerdo), motivación y atención (puede dirigirla). Las investigaciones de Paul Ekman distinguieron entre emociones primarias o básicas innatas (ya existentes al nacer), como reacciones guías dirigidas a estímulos del entorno natural, y emociones secundarias, cognitivas superiores o culturales, que son predisposiciones innatas a desarrollar emociones dirigidas a estímulos del entorno social. Sin embargo, Ekman ha sido criticado por no investigar otras emociones importantes como la excitación sexual, el apego o la curiosidad, y como tal, se puede decir que, en general, la cantidad de emociones identificadas depende de la línea de investigación. Así por ejemplo, mientras que las teorías antiguas recogen cuatro tipos de emociones (miedo, ira, alegría y tristeza), teorías más recientes identifican hasta diez (Izard, 1981) o incluso más (en la entrada inglesa de Wikipedia hay 73). Por último, cabe destacar que aún está por explorar del todo el rol de la empatía en la reproducción espejo de emociones experienciadas por otros.

Protoemociones

Son las reacciones más puras y simples ante los estímulos recibidos por un ser vivo. Pueden ser positivas/de bienestar/de placer, conllevando el acercamiento o la búsqueda del estímulo, o negativas/de malestar/dolor, conllevando el alejamiento y la evitación del estímulo. Un ejemplo es el movimiento del plancton marino hacia la luz del sol, lo que facilita el metabolismo, el crecimiento y la reproducción.

Emociones primarias o básicas

Las emociones primarias se caracterizan por aparecer en todas las culturas del ser humano, por ser innatas (aparecen en los primeros meses de vida, incluso en bebés con alguna minusvalía), por iniciarse con rapidez de manera inconsciente (antes de que la corteza cerebral pueda controlar su expresión), por tener una base neurofisiológica propia (única en el miedo y el asco (Hennenlotter & Schroeder, 2006)), y por tener una expresión facial propia (incluso en ciegos). Se dirigen a la comunicación de eventos, situaciones o pensamientos sobre el entorno natural muy importantes para la supervivencia, así por ejemplo, el miedo y la ira son dos caras de la expresión de huída o lucha ante alguna amenaza, y el asco protege contra la ingesta de sustancias venenosas o peligrosas.

La sorpresa o el susto es una respuesta refleja defensiva ante la percepción de un estímulo sensorial inesperado (ruido, movimiento, tocar algo…) que suele conllevar el paro de cualquier acción efectuada en ese momento, una reacción de huida o lucha y una activación fisiológica que pone a disposición energía y permite recoger más información del entorno. Así, se observan, como reacción facial típica una elevación de las cejas, la apertura de los ojos, la dilatación de las pupilas y la apertura de la boca y de los dientes, y una tensión de los músculos del cuerpo (principalmente en las extremidades). Cuando un estímulo no es suficientemente intenso como para un susto se produce una respuesta de orientación hacia dicho estímulo (llama la atención) para analizarlo. Neurológicamente se han observado la participación del arco reflejo en la médula espinal, de la amígdala y del hipocampo (Lee, 1997), entre otras.

La alegría parece funcionar a partir de una reacción espontánea placentera o agradable ante una sorpresa que, más que amenaza, es una novedad desconocida o contraria a la información ya conocida o aprendida (Sprender, 2009). La información de un chiste, por ejemplo, se procesa primero por las áreas auditivas, luego por el lóbulo frontal y el hipocampo (dónde es identificada como incoherente, desconocida o nueva), lo que, a su vez, conlleva la activación de la expresión facial de la risa (la formación de la sonrisa) y del circuito de recompensa con la consecuente liberación de dopamina (ver el apartado de “sistema colinérgico” en la entrada del blog “Los componentes del sistema nervioso y sus funciones”).

La tristeza es una respuesta emocional que aparece ante estímulos negativos, como la pérdida de algo valorado, el fracaso, la desesperación, el peligro o el dolor físico o psicológico, y que puede conllevar la disminución de motivación, bienestar y crisis emocionales. Parece participar en la reestructuración neuronal del aprendizaje, como en la aceptación y curación del luto por algún ser querido. Como expresión facial destacan el ceño fruncido y la forma de U invertida de la boca y las comisuras de los labios. Las estructuras neuronales activadas durante esta emoción son las áreas temporales anteriores (George, Ketter, Parekh, Horowitz & Herscovitch, 1995), las áreas temporales mediales y posteriores, el cerebelo lateral, el putamen y el núcleo caudado (Ahern, Davidson, Lane, Reiman & Schwarz, 1997) y la corteza prefrontal (el área 9 de Brodmann) y el tálamo.

La ira es una respuesta a un estímulo percibido o interpretado como amenazante u ofensa que aumenta los recursos disponibles (la frecuencia respiratoria, la presión sanguínea, el pulso, los niveles de adrenalina y noradrenalina, etc.) para una conducta de enfrentamiento más eficaz, aunque también puede disminuir la autorregulación, empatía y objetividad, y dar lugar así a comportamientos y consecuencias no intencionadas. Otros efectos son un ceño fruncido, una boca y orificios nasales abiertos, la elevación de la voz, la tensión de los músculos, una menor percepción del riesgo, mayor predisposición a realizar conductas o decisiones arriesgadas y mayor motivación y atención. Fisiológicamente aumentan la actividad en el sistema límbico (amígdala), el tálamo y las áreas orbitofrontales de los lóbulos frontales (Potegal & Stemmler, 2010) y se libera hormonas de estrés en los riñones.

El miedo hace referencia a una emoción que ocurre ante un estímulo amenazante potencialmente fuerte, poderoso o incontrolable, y por lo tanto peligroso para la integridad física o psicológica y la supervivencia. A diferencia de la ira, se aumentan los recursos disponibles para una acción de huida o una rendición. En casos de miedo intenso pueden darse incluso temblores o una parálisis. En la cara destaca sobre todo la apertura de los ojos. Los circuitos neurológicos implicados son el tálamo, el hipotálamo y la amígdala, y el hipocampo y la corteza prefrontal en la formación de recuerdos sobre el miedo. LeDoux (2002) propuso dos vías neuronales que llegan a la amígdala, siendo una (directa desde el tálamo) responsable de una acción rápida e imprecisa (como en una sorpresa), y otra (indirecta desde el tálamo pasando la corteza)  responsable de una acción más lenta que permite un análisis de los estímulos y una respuesta más adecuada. La participación de los centros de la memoria hace posible la aparición de fobias, cuando estímulos neutros se asocian a estímulos que producen miedo, dándose la misma reacción sin presencia del estímulo original (condicionamiento clásico).

El asco es una muestra de disgusto o repulsión a algún estímulo ofensivo o desagradable. Ocurre sobre todo en el gusto, aunque también se da por olfato, tacto y visión. La estructura neuronal participativa es la parte anterior de la ínsula (Wicker, Keysers, Plailly, Royet, Gallese & Rizzolatti, 2003) , una región cerebral que conecta los lóbulos temporales y parietales, y que colabora en el procesamiento del gusto y el olfato, y que tiene conexiones con las áreas auditivas, somatosensoriales y premotoras.

Respecto al llanto, como puede darse en participación con las diferentes emociones básicas, aún no se conoce con certeza su función. Se sostiene, entre otras teorías, que puede ser una conducta de comunicación no verbal de búsqueda de ayuda altruista (Roes, 1989).

Emociones secundarias, cognitivas superiores o culturales

Las emociones secundarias se caracterizan por tener un componente genético menor que las emociones básicas. Por ello, se desarrollan, con la participación de las emociones primarias, durante el crecimiento y su manifestación depende del aprendizaje, la socialización y de la cultura. Sobre este tipo de emociones es donde mayor debate científico existe pues se pueden manifestar de muchas formas y aún quedan muchas por investigar y describir.

El amor hace referencia, en general, a un vínculo afectivo positivo muy fuerte y resistente en relación con cosas o seres, que puede ser fuente de emociones positivas (como la alegría) o negativas (tristeza, ira, celos…), y que puede variar mucho (amor por la familia, por las mascotas, por un hobby, por amigos, por la pareja, etc.). Su formación depende del tipo y de la fase de relación, la cultura (como las expectativas sobre lo que es y como debería ser) y de la participación de las cogniciones y las emociones. Mientras que el amor por familiares, mascotas o amigos puede ser explicado por teorías del apego, el amor de pareja o romántico (aunque también dependa del apego) parece ser más complicado.

– Durante el enamoramiento (generalmente al principio de una relación) aumenta la actividad del circuito del placer, la liberación de neurotransmisores y hormonas como la dopamina, la oxitocina o la vasopresina, así como la liberación de sustancias (neurotrofinas) que facilitan la modificación neuronal y el aprendizaje (Emanuele, Politi, Bianchi, Minoretti, Bertona & Geroldi, 2006). Esto produce estados de euforia y emociones positivas, así como la vinculación a la otra persona, por ejemplo en forma de necesidad y de confianza. Sin embargo, la liberación de neurotransmisores se extingue poco a poco a lo largo del tiempo, hasta que, al cabo de máximo dos años, se termine. Es común que el enamoramiento cause un cambio en la conducta para corresponder con las expectativas de la pareja, lo que, al disminuir la euforia, haga que aparezcan decepciones (expectativas no cumplidas) y desilusiones (la actualización de la imagen de la pareja hacia la realidad), que son la razón de muchas rupturas.

En un metaanálisis de Graham (2010) sobre las diferentes teorías e investigaciones sobre el amor se han descrito tres factores diferentes sobre las relaciones según su origen, la activación neurofisiológica y sus características:

– La amistad práctica hace referencia a las relaciones de pareja que surgen de la amistad y que se forman por utilidad. Están menos relacionadas con satisfacción y duración de la relación, y entran más en la categoría de amistad.

– La obsesión romántica se caracteriza por la activación de regiones cerebrales que también se activan en las manías (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), apareciendo así una experiencia de amor de dependencia (la autoestima y el bienestar dependen de la pareja). Aparece sobre todo en parejas jóvenes y es el tipo de relación potencialmente de menor duración y de menor bienestar/satisfacción por la ansiedad, inseguridad y la intensidad de las emociones y de las experiencias. En la maduración de la pareja o en parejas antiguas los componentes obsesivos y de dependencia disminuyen y/o desaparecen.

– El amor romántico y/o amor amistad (relacionadas o diferentes según la línea de investigación) consiste, a diferencia de la obsesión romántica, únicamente de la activación del centro de recompensa ante la pareja. Es el tipo de relación con mayor satisfacción y duración, y gira entorno a la pasión y el deseo sexual (aunque no son necesarios), la intimidad, la atracción, el interés, la atención, la confianza y la amistad (diferente a la amistad práctica) por el otro.

El celo es una reacción emocional que aparece ante la anticipación de la pérdida de algo valorado (como la pareja) y que se manifiesta por miedo, disgusto, ira, tristeza o inseguridad. Los desencadenantes dependen mucho del aprendizaje de la experiencia previa y de la cultura, aunque ya los bebés son capaces de sentirlo (Hart, 2002). Estadísticamente, las mujeres reaccionan más celosas ante infidelidad o pérdida de las relación de intercambio emocional, mientras que los hombres reaccionan más celosos ante la infidelidad o pérdida de relación sexual (Levy & Kelly, 2010).

La envidia es resultado de la percepción de carencia de la superioridad, un logro o una posesión de otra persona o algo. Puede dar lugar al deseo de obtener la igualdad mediante dos formas: la obtención de lo que se ha percibido como carencia, o la perdida de lo que la otra persona tenía. Por lo tanto, puede ser algo positivo (cuando motiva para alcanzar algo (van de Ven, Zeelenberg & Pieters, 2009)) o algo negativo (cuando motiva para quitar o eliminar algo). En un experimento curioso (Brosnan & de Waal, 2003) con monos capuchinos se ha mostrado cómo los monos que no recibían recompensa tras una tarea (mientras que otros sí la recibían) se negaban a seguir haciendo tareas o a colaborar. En personas con un trastorno de personalidad narcisista se han observado una mayor envidia y más pensamientos acerca de que otras personas tienen envidia del afectado.

La culpabilidad es una emoción negativa (de malestar) que surge de la percepción, la creencia o el conflicto de haber hecho (o no hecho) algo contrario a lo esperado o exigido por uno mismo o por los demás. En combinación con la responsabilidad (tener a dependencia el bienestar y la integridad física y psicológica de un ser o de una cosa) es parte fundamental de la consciencia (como guía de la conducta), la ética, la moral y del ámbito jurídico. En el trastorno de personalidad antisocial (antiguamente psicopatía o sociopatía) es posible activar y desactivar la empatía (Keysers, 2011), lo que conlleva que un criminal con este trastorno sienta más culpabilidad por haber sido arrestado (haberse dejado arrestar) que por sus víctimas.

La vergüenza puede hacer referencia a una reacción emocional negativa de inseguridad ante la exposición de la intimidad, de vulnerabilidad, de la mentira o de falta de competencia, o a una reacción de desagrado ante la comparación de algo hecho (o no hecho) con los valores sociales (por ejemplo, eructar en un entorno que no lo acepta). Está muy relacionado con el concepto de honor. Conductualmente puede aparecer una ruborización de la cara, la evitación de la mirada y el contacto ocular, y la ocultación/huida. Por último, se podría decir que la timidez proviene de la inseguridad y la vergüenza.

El orgullo es una emoción positiva que surge de la valoración positiva por un individuo hacia las acciones, logros, características, capacidades o creencias sobre sí mismo o sobre otra persona o cosa (por ejemplo, orgullo por algún familiar u orgullo por un país), como los que pueden darse en comparación con otros, la superación de un reto o por la valoración social. Como lenguaje no verbal destacan una postura erguida, la extensión de brazos y la elevación de la cabeza, lo que (igual como el uso de decoración en forma de medallas, ropa, etc.) puede mostrar un estatus social. Cuando existe una disonancia entre el orgullo mostrado y el que, desde un punto de vista social, corresponde realmente se habla de arrogancia y de soberbia. En casos extremos puede llevar a la desvaloración e intolerancia de otras personas, cosas, culturas o religiones.

El desconcierto es una reacción de inseguridad y confusión, estrechamente relacionada con la respuesta de orientación o la sorpresa, ante información nueva, contraria a la ya conocida o cuando es demasiada. Normalmente conlleva la demora en la decisión o en la realización de una conducta. En casos graves puede llevar a la pérdida de orientación o la entrada en el estupor, y puede ser síntoma de una lesión o una enfermedad cerebral.

Referencias:

– La información esencial sobre las emociones se ha abstraído de diapositivas del Profesor de la Universidad de La Laguna José Miguel Díaz Gómez.

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